Taller IA para la familia

6 de cada 10 estudiantes de 15 a 17 años ya la utilizó, principalmente para resolver tareas escolares, lo que muestra la necesidad de acompañar su uso con orientación crítica y pedagógica.
Desde el equipo de Educación Digital promovemos el uso responsable de la IA como una herramienta que potencie el aprendizaje, el pensamiento crítico y la creatividad, siempre con acompañamiento de un adulto responsable.


Está presente en chatbots, asistentes de voz y aplicaciones educativas. Estas tecnologías abren nuevas oportunidades para aprender y explorar, pero también implican desafíos.
Por eso, en Educación Digital creemos que no se trata de prohibir, sino de acompañar, orientar y educar. Las familias tienen un rol clave para promover un uso crítico, responsable y reflexivo desde edades tempranas.


Está presente en muchas de las herramientas que usamos a diario: plataformas de streaming, celulares, televisores inteligentes y aplicaciones educativas.
Comprender cómo funciona es clave para formar personas críticas, informadas y preparadas para el mundo actual.
Desde Educación Digital, promovemos acompañar a niñas, niños y adolescentes en un uso consciente, responsable y reflexivo de la tecnología.


Muchas aplicaciones usan inteligencia artificial para analizar qué miran, cuánto tiempo pasan en pantalla y qué les interesa, con el fin de recomendar contenidos y anuncios.
Por eso, es clave que las familias acompañen su uso, cuiden su privacidad y enseñen a proteger los datos personales. Estar presentes en su mundo digital también es una forma de cuidado.


La IA permite crear materiales didácticos más accesibles y personalizados, adaptados a distintos ritmos y estilos de aprendizaje.
En la escuela se utiliza de manera responsable y con acompañamiento docente, para enriquecer las propuestas pedagógicas, promover la inclusión y fortalecer los aprendizajes, sin reemplazar el rol fundamental de los y las docentes.


En la escuela, la IA permite personalizar la enseñanza, acompañar distintos ritmos de aprendizaje y ofrecer nuevas formas de evaluar y retroalimentar.
Para las familias, esto significa que sus hijos aprenden con herramientas actuales, usadas de manera responsable, crítica y con acompañamiento docente, fortaleciendo experiencias educativas más inclusivas, significativas y acordes a los desafíos del presente.

